Hasta muy pronto amigo

No es el silencio el que queda tras tu ausencia, sino el eco de una risa que el tiempo no deshace. Fuiste siempre apoyo, broma y sonrisas, la mano siempre extendida del amigo que llega y que nunca se va, aunque pase.
Nos quedan las palabras dichas con la calma del que se sabe sabio sin decirlo, nos queda el recuerdo de los viajes compartidos, nos queda la amistad y el amor que siempre nos demostraste durante toda tu existencia vivida con esplendor.
Alex, compañero de playas, hoy te estoy nombrando.
Hay personas que son como luz de atardecer, permanecen doradas incluso cuando el sol se ha ido. Tú fuiste, más que un amigo, una forma de aprender que nada se pierde si ha sido bien vivido.
Hoy te escribo sin prisa, con el alma en calma, agradeciendo al destino la suerte de conocerte. Llevo tu recuerdo guardado muy dentro del alma, pues morir es solo una forma distinta de acompañarte.
Se fue el hombre, pero se queda el puente, esa unión invisible que el adiós no quebranta. Te busco en lo sencillo, te hallo entre la gente, y en cada recuerdo tu voz nos levanta.
Tu amistad fue un regalo, un pacto, una historia, un rincón de certezas en este mundo incierto.
Vivirás en los corazones de tu familia, mientras viva tu luz en nuestra memoria, siempre presente, siempre despierto.
